miércoles, 29 de agosto de 2012

La creatividad mira en todas las direcciones

Acampar sin saber algo de geografía, cocinar sin saber de nutrición y química básica, hablar sin saber escuchar, filosofar fuera de contexto, hacer política sin conocer las leyes, pintar personas sin saber cómo se construye un personaje...

¿Qué tienen estas cosas en común? Que son todas imposibles. O al menos se hace imposible realizar cualquiera de estas actividades sin tropezar: sin quedarte con una sensación de que le debes algo a la verdad y a la coherencia, de que te debes algo a ti mismo. ¿Qué hace de una obra de arte algo creíble? El manejo de las técnicas, el impacto, la novedad, el equilibrio, el ritmo, el contraste, la diferencia, la composición, el carácter, la intención, los detalles... pero sobre todo la cohesión entre todos estos elementos y la relación que ello tiene con lo que en nuestro cerebro captamos como algo coherente (no importa si se trata de una historia real o ficticia, de arte figurativo o abstracto). La idea es que algo dentro de nosotros se identifique con el objeto artístico.

Para lograr esta coherencia e identificación es necesario que el creador esté al tanto de cómo se construye nuestro mundo y cómo funcionamos los humanos dentro de él, y la mejor manera de hacerlo es investigando y estudiando tanto como sea posible. ¿Acerca de qué? Acerca de todo. La idea es mirar en todo momento en todas las direcciones posibles.

Por ejemplo: ¿Qué necesitarías si quisieras escribir una historia acerca de un vendedor de joyas africano que se ve envuelto en una investigación policial en un país en guerra? Investigar (o definir, si se trata de ficción pura) acerca del periodo de tiempo y la zona en que se desenvuelve la historia; su contexto social, político y económico, la forma en que las investigaciones policiales se llevan a cabo en ese contexto, las implicaciones que tiene un personaje africano en ese mundo -sobre todo en tiempos de guerra-, el carácter y costumbres, y cómo reaccionaría el personaje dada su propia personalidad y su historia tanto en su país de origen como en este nuevo contexto; necesitarías definir la trama de la historia personal del personaje principal, así como la trama de la investigación, sin dejar fuera las tramas secundarias y las historias de los demás personajes involucrados. También deberías definir los puntos en que la trama cambia, acelera o se estabiliza, los cuestionamientos morales y éticos de cada personaje ante cada situación, qué lo mueve a tomar las decisiones que toma e incluso qué haría si las condiciones fueran otras, etc.

Para el caso específico de la creación de personajes de ficción -tanto si escriben como si dibujan- les recomiendo ampliamente seguir de cerca la columna semanal "Writers don't cry", de Susan J Morris. Esta columna se publica de manera regular en el blog de libros Omnivoracious, (de Amazon books) y puede ser consultada de manera directa con todo su bonche de artículos en una sección dedicada en la página principal de Susan, Serious Pixie.

Les dejo un abrazo y un pequeño avance de las líneas para el templo chino del trabajo digital que ocupa mis noches últimamente.