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jueves, 7 de marzo de 2013

Corel Painter: ¿A dónde se fue la Barra de selección de pinceles (Brush Selector Bar)?

El caso de la misteriosa desaparición de la Barra de selección de pinceles (Brush Selector Bar) en Corel Painter.



Estás plácidamente arrellanado en tu carísima silla de diseñador, pintando en tu computadora un hipopótamo feliz. Haces un acercamiento para pintarle un poco de caries en los molares. Para mayor comodidad presionas el tabulador de tu teclado a fin de ocultar todas las paletas activas y evitar así que te estorben. De pronto decides que necesitas cambiar de pincel porque esa caries tan texturizada no se ve lo suficientemente feliz, así que aprietas de nuevo la tecla "Tab" y las paletas están de vuelta, ¡todas menos la barra de selección de pinceles, que es la que te urge! (a todos los usuarios de Painter nos urge ya que los pinceles son nuestra principal herramienta)


Pugrage against The Machine. Anjesen, 2013


Este es un problema común que la mayoría de los usuarios de este programa de pintura digital hemos sufrido en alguno o muchos momentos. Según he podido leer en distintos foros, el problema es recurrente al menos en las versiones IX, IX.5, X y 11 de este software. La solución, aunque bastante sencilla, es por desgracia temporal: el problema volverá tarde o temprano.

En teoría, el problema debería solucionarse con la combinación "Shift + B" (versión Windows), que en situaciones normales muestra y oculta dicha barra, pero dado que para empezar no la ocultaste tú, encontrarla mediante este método no dará resultado.


Si de puro churro tienes una paleta de pinceles guardada con todas y cada una de las variantes de pinceles que necesitarás en tu proyecto actual, el "pequeño detallito" de que -cual ojo de pug- la barra de pinceles se vaya de vacaciones a media chamba quizá te tenga sin problema, pero apuesto lo que quieras a que en en algún momento querrás utilizar un pincel que no está en tu paleta personalizada. Ya quiero ver cómo le hace un pintor para trabajar cuando su estuche de pinceles se ha ido a esconder en el agujero de ratón del rincón más lejano de la cocina. Por ello, si eres usuario de Corel Painter te invito a que sigas leyendo, ya que sin la Barra de selección de pinceles no podrás acceder a ninguna de las categorías ni variantes de pinceles que hacen el corazón de este software.

El problema suele presentarse sin un detonante específico y suele ser muy molesto. Algunos usuarios reportan esta ocurrencia al abrir el creador de pinceles (Brush Creator; Ctrl + B en la versión basada en Windows), a otros nos ocurre al abrir o cerrar otras herramientas. Actualización: en este momento, sin ningún archivo abierto y sin moverle nada acaba de volver a ocurrir en mi computadora.

Si trabajas con un sólo monitor te sentirás como Atreyu tratando de salvar de la Nada que todo lo engulle al mágico universo de Fantasía (La historia sin fin), sin embargo en Painter esto no se debe para nada a la carencia de imaginación en el mundo real, sino a un errorcito de programación que provoca que esta barra con aparente vida propia se vaya de paseo más allá de los confines de tu pantalla. Así es, la mentada Barra de selección de pinceles, por alguna razón extraña que sólo ella, su psiquiatra y quizá alguien del equipo de Corel conocen, se va de juerga "más allá de lo evidente", y a menos que tengas un segundo monitor del que puedas traerla arrastrándola de las orejas (o que tengas una espada del augurio) el modo de encontrarla no es tan lógico.

La solución es recargar ya sea el espacio de trabajo predeterminado (Default Workspace), o bien el diseño de pantalla predeterminado (Default Layout). Ambas opciones las encuentras en el menú Window.

  • Para recargar el espacio de trabajo predeterminado: Ve al menú Window>Workspace>Default


  • Para recargar el diseño de pantalla predeterminado: Ve al menú Window>Arrange Palettes>Default


En realidad, el chiste es cargar un espacio de trabajo o diseño de pantalla definidos de antemano (no necesariamente los que vienen de fábrica, sino cualquiera que tengas guardado), siempre y cuando en ellos esté presente la Barra de selección de pinceles. He notado que es mucho más rápido cargar un diseño de pantalla (Layout) que un espacio de trabajo (Workspace). Esto se debe a que la información que se carga es menor.

Para estos efectos, lo mejor es que tengas tus propios espacios y diseños de pantalla definidos y guardados ya con el selector de pinceles abierto, de modo que cuando el problema surja de nuevo (júralo que si te ha pasado te ocurrirá de nuevo) puedas recargar exactamente la disposición visual de tu preferencia, incluída la esquiva barrita de pinceles. Como decía, esta solución temporal para un problema recurrente puede convertirse en un proceso muy molesto si como a mí se te desaparece esa barra cada 2 o 3 golpes de tabulador (en un monitor pequeño es indispensable ocultar y mostrar las paletas), sin embargo, hasta ahora no he encontrado el modo de solucionar el problema de manera definitiva.

Lo bueno es que los pintores somos pacientes... ¡No me digan que se quejan porque tienen que limpiar sus pinceles después de cada sesión o por tapar los tubos, frascos y latas de pintura!

No se me vayan a poner como ese moradito, Coraje.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nunca dejen para después lo que pueden guardar ahora (o Paciencia, 2a parte)

Last night, estaba cómoda-y-plácidamente trabajando en el "proyecto del té", justo en una de esas partes tediosas del proceso, las iteraciones: partes repetitivas y rítmicas que a veces resultan imprescindibles en la representación figurativa (y con menor frecuencia en algunos tipos de arte abstracto, por ejemplo en el Op-Art o la Abstracción Geométrica). Especíicamente, estaba dibujando circulitos y elipses para el entramado que dará forma al techo del templo chino:

Las mentadas bolitas después de "repetir la repetición". No son complicadas, pero sí muy tardadas.

Pido una disculpa por aquello de "tediosas", ya que algo que causa desagrado o aburrimiento extremo no debería estar presente cuando uno está haciendo lo que le gusta, pero sinceramente tampoco es la parte más divertida del proceso. A veces uno quisiera correr y crear muchas cosas en lugar de estar repitiendo la misma acción una y otra y otra vez... sí, lo sé: correr es dar una serie de pasos iguales uno tras otro, pero creo que conocen la sensación.

En esto estaba, sintiéndome alumno en la clase de Palitos y Bolitas 1, cuando de repente apreté no sé qué combinación de teclas (no conozco toda la tabla de accesos rápidos en Painter) y salió un cuadro avisándome que se había iniciado un proceso que tenía que ver con el colapsamiento de capas y objetos. La tecla Esc no detuvo el proceso, así que lo más lógico era esperar a que el proceso finalizara para entonces hacer click en "deshacer".

"Y nos dieron las 9, las 10 y las 11, las 12, la 1 y las 2 y las 3..."

Y nada ocurría. Painter se trabó, y luego la máquina también. Una hora de trabajo iterativo a la basura. Pensé que el archivo podría haberse dañado, lo que significaría todo el avance del proyecto perdido en un pestañeo. ¿Que por qué no guardé el avance antes de que se trabara? Bueno, porque guardar implicaba esperar algunos minutos que quise ahorrarme para el final de la serie de "bolitas" y nada, que salió contraproducente.

Afortunadamente el archivo no se dañó, sólo perdí el esfuerzo y el tiempo invertido ayer, pero aprendí una buena lección: Ne jamais remettre à demain ce qu'on peut sauver aujourd'hui: Nunca dejes para mañana lo que puedes guardar hoy.

Hablando de iteraciones, Painter tiene un comando para guardar archivos con nombres iterativos (dibujito.riff, luego dibujito-01.riff, dibujito-02. riff, etc.). Tampoco lo utilicé: error de novato. Si usan Painter, no sean negligentes. Si usan cualquier software para trabajar en procesos largos, no sean tercos. GUARDEN su avance cada que puedan.

Bueno, tampoco exageren, yo suelo hacerlo cuando uso Word o cualquier otro programa que guarde el archivo en un santiamén (ejemplo de Anjesen escribiendo un cuento corto en Word: "Había una vez un conejito gordo. Punto. Guardar. Su nombre era Juanito. Punto. Guardar. Corrección: Su nombre era Rabito. Punto. Guardar..." ¡qué ñoño!) En el caso de Painter, ¿un avance de una hora por 5 minutos de espera para que se guarde el archivo? ...pfff, ¡vaya que lo vale!

jueves, 6 de septiembre de 2012

Paciencia

paciencia.*
(Del lat. patientĭa).
1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.

Nunca me he considerado una persona paciente. Cuando era niño no tenía la capacidad de soportar pruebas o retos sin alterarme, las tareas medianamente minuciosas acababan en cuasi-locura, me desesperaba cuando había que esperar, y fuera de las tareas escolares (que no eran opcionales sino responsabilidad fatal) terminaba muy pocas de las empresas que significaran un reto personal. La cuarta definición de la Real Academia Española para la palabra paciencia, que reza "Lentitud para hacer algo" quizá aplique en mi caso, pero me temo que esa definición implica la culminación de un acto... así que... no, tampoco aplica(ba).

Como dibujante amateur, yo era el ejemplo perfecto de la impaciencia: cualquier intento por poner en grafito, tinta u otros medios algo que se apareciera en mi cabeza (un borreguito, un perro, un rostro humano) era motivo de hojas hechas bola, lápices rotos, sudoración excesiva, llanto, gritos, berrinches, frustración y parte de la neurosis y la explosividad que aún traigo a cuestas -y de la que de ningún modo me enorgullezco-. Y no se trataba de pataletas de artista perfeccionista - divo wannabe; de verdad mis intentos de dibujo eran totalmente desproporcionados, chuecos, incompletos, ilegibles y sobre todo risibles. Resulataría bastante gráfico encontrar alguno de esos intentos y pegarlo aquí, pero me temo que la mayoría -si no es que todos- terminaron en la basura de una galaxia muy, muy lejana (aprovéchense, que no soy fan de la serie y quizá esta cita valga oro algún día).

Mi hermano mayor, por otra parte, desde pequeño lograba plasmar en papel cosas sencillas a color o en un solo tono. Sencillas, pero bien representadas. Era bueno armando y pintando modelos de plástico, diseñando y cumpliendo los retos de habilidad más absurdos y haciendo manualidades de papel que hallábamos en el famosísimo tomo 13 de "la enciclopedia azul" (la Nueva Enciclopedia Temática que años más tarde vería adornando montón de casas, despachos y consultorios de dentistas y médicos generales). Incluso era capaz de dibujar, recortar, ajustar y armar maquetas de pueblitos enteros para el "Nacimiento" de la casa de mis papás. No resulta nada sorpresivo que él haya terminado estudiando Arquitectura, y dicho sea de paso, siendo un muy buen Arquitecto.

Dice la abuela que la paciencia es una flor que no florece en todos los jardines. Ok, no lo dijo la abuela, tal vez lo leí por ahí. Lo malo es que exactamente eso pensaba yo, y lo peor de todo: me lo creía. Uno de niño (y algunos de adultos) tiene la mala costumbre de compararse con los hermanos y creer que se nace bueno para algunas cosas y malo para otras. Mi hermano dibujaba lo que le venía a la mente y yo rumiaba mis penas y golpeaba la pared porque ni una copia de algo simple me salía derecha. Afortunadamente mi madre se dio cuenta de esta frustración y la convirtió en fuerza: "si sigues destruyendo todo lo que empiezas, nunca vas a terminar nada; sigue intentando". Jajaja, como calcomanía de Sabritas o tapita de Frutsi, pero con esa sabia voz que te mira a los ojos y te llega al alma.

Y seguí intentando, dibujando, haciendo bolitas de papel -y llorando (lloraba muchísimo), hasta que logré hacer dibujitos lo suficientemente decentes para adornar mis tareas escolares y ganarme más tareas en clase ("a ver, Humberto, tú que dibujas bonito copia este diagrama del cuerpo humano en el pizarrón...") Gracias a tantos corajes convertidos en ese otro tipo de coraje que es el que sí sirve, aprendí a amar un cuaderno sin líneas. Incluso me animé a participar en concursos infantiles de dibujo (siguiente tipo de frustración y berrinche marca Anjesen: "¡ese dibujo tan bien hecho no lo hiciste tú!"... ¡demonios!).

“Solamente aquellos que tengan la paciencia de hacer a la perfección lo trivial, podrán adquirir el hábito de ejecutar lo difícil con facilidad.” Johann Christoph Friedrich von Schiller

Y así es como la cosa funciona en la vida real. ¿Quieres tocar un solo de guitarra? Calienta los dedos, aprende solfeo, practica las escalas, deja que el metrónomo te guíe a paso lento, repite, repite, repite: para aprender a tocar, toca. "Hacer a la perfección lo trivial" suena tremendamente difícil, y lo es: tan difícil como caminar, hablar, sumar, anotar una canasta, usar el teléfono móvil, nadar, cocinar e incluso amar. La escalera para cada logro está hecha de esfuerzos. La idea es hacer todo lo posible por mejorar a cada paso, y en seguida proponerse una nueva meta. La perfección es una pesadilla que sólo un ser más allá de lo humano podría soportar.

De mi experiencia propia deduzco que: La paciencia es pura terquedad, obstinación, pertinacia, tenacidad, persistencia para lograr lo que deseas. Si lo deseas, hazlo posible. Si lo amas, ejércelo. Nada empieza en la perfección, ni siquiera la vida (a menos que creas en la creación divina, en cuyo caso sabrás que los humanos no estamos ni cerca de esa perfección).


¿Y qué pasa con esos detalles, errores o peculiaridades que se repiten una y otra y otra vez en tus trabajos, a pesar de que quieres superarlos? Bueno, tal vez estés en el punto en el que debas evaluar: ¿son realmente errores, faltas de técnica o percepción; o son parte de tu estilo y de tu forma de representar las cosas y comunicarte con otros? Sin apartarnos de la suficiente seriedad, madurez y sencillez para aceptar la crítica y seguir aprendiendo día a día, quizá a todos nos hace falta tomar en cuenta algo que dijo Quinto Horacio Flaco: “Lo que no se puede evitar hay que llevarlo con paciencia.”

*Fuente: Diccionario de la lengua española, vigésima segunda edición en línea. (RAE)


Les dejo un avance de las líneas de arte para el fondo de "Té-chai Tai-chi"; una obra que me está tomando mucho más tiempo del que pensaba y que nuevamente está poniendo mi paciencia a prueba. Los únicos berrinches que hago por el momento respecto a esta actividad están relacionados con la lentitud de mi máquina para abir el archivo en Painter y guardar los avances, y el tiempo libre que mi otro trabajo me deja para seguirle a esto. 

Confieso que las micro-tareas repetitivas (como las flores en un jardín, las multitudes en una plaza, o los adornos de los pedestales, en este caso) aún me desesperan. Afortunadamente la carencia de billete me impide aventar la computadora o romper le pluma de la tableta. Ningún objeto ni ser vivo ha resultado dañado o destruido en el proceso creativo ni en la ejecución de este blog o de mis proyectos gráficos.